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Lindsay Lohan: la mamarracha etílica


Querida Lindsay:

No nos conocemos, nuestros caminos nunca se han cruzado y aun en el caso de que se hubieran cruzado, vas generalmente tan ciega que dudo que pudieras alojar mi recuerdo en tu memoria. No importa. No te lo reprocho. Por eso entiendo que a pesar de la admiración que te profeso no te enfadaras si te incluyo en mi sección de mamarrachas, porque cariño, eres una MAMARRACHA.

Mira que a mi las actrices con tendencias autodestructivas y de naturaleza pilingui me gustan más que a Hugo Chavez una cámara de televisión; pero es que parece que tu quieres redimensionar el concepto de mamarracha cariño y no me dejas otra posibilidad que ésta. Nena, entre tu y yo, como sigas así vas a terminar haciéndote un maxibolso con el hígado y un minivestido con las entretelas del coño, que no se puede ser más descerebrada. Vale que te metas rayas como pasos de cebra; vale que hayas vaciado el medio oeste de stock de vodka provocando una subida de precios que ni la inflación en la república de Weimar; vale que hagas carreras por la autopista borracha, drogada y sin licencia; vale que te pases el día follando con chulos que no saben hacer la "O" con un canuto y saliendo con mamarrachas con mas grasa en el cerebro que en el culo; vale que tu carrera cinematográfica este más en declive que los telegrafistas y el VHS; pero de ahí a gastarte 7 kilos en un par de años en farras, drogas, asistencia letrada y clínicas de desintoxicación va un trecho, pequeño, pero significativo, que te eleva a los altares del mamarrachismo más extremo. Supongo que es como lo de la nariz de Cleopatra, de la que decían que si hubiera sido unos milímetros más pequeña hoy el mundo seria otro. No se si mejor, pero diferente. Y es que son las pequeñas cosas las que hacen que el mundo tome una u otra dirección. Y tu has tomado la peor cariño.

Ahora dices que te quieres ir a vivir a Utah, donde sol hay cabras y mormones, que aunque rima con morones no es lo mismo. Supongo que lo harás porque te has quedado sin un duro y teniendo en cuenta como debe andar el mercado inmobiliario en California, si vuelves vas a terminar viviendo debajo de la "H" del cartel de Hollywood, a falta de un buen puente. Igual la razón es otra, quizá es que la rehabilitación te puesto mística en plan Mariah Carey con el photoshop y los niños de Biafra, igual es que eres aun más mamarracha de lo que pensaba, porque puedo tolerar que seas imbécil; pero cariño, no te me pongas mística que duele.

Cuando hecho un ojo al escandallo de gastos que se han publicado por ahí no dejan de sorprenderme algunos datos querida. Entiendo el pastón que te has dejado en abogados, siempre es mejor contratar al mejor que terminar compartiendo celda con una bollera bipolar condenada por asesinar a su marido con una espumadera de ikea. Entiendo también la pasta que has gastado en la rehabilitación, siempre es mejor estar serena cuando una no tienes que comer, no vayas a confundir una piedra con un cruasán y termines, además de pobre, sin piños; pero lo que no me entra en la cabeza es que te gastaras 500 pavos por botella de champán cariño. Y es que hasta para beber hay que ser lista nena. Si te pilla San Noé, patrón de las borrachas como tu, además de hacedor de arcas y promotor del esclavismo, te corta las tetas como a Santa Agueda. Todo borracho con dos dedos de frente y dinero en el bolsillo sabe perfectamente que la pasta hay que gastársela en la primera botella porque a partir de la segunda da igual lo que bebas, y conociéndote, tu seguro que terminas bebiéndote hasta el agua de los floreros "ijadelagranputa". A partir de ahora, si llegas a remontar tu crisis financiera y quieres darle a las bebidas espirituosas de caché, te recomiendo que te pilles una de Moet Chandon y 3 docenas de codorniu cariño, que al final vas a terminar igual, borracha y abierta de piernas; pero con mucha más pasta. Y es que las inversiones, aunque sean malas, hay que diversificarlas.

Otra cosa que me ha llegado a la víscera palpitante que habita bajo mi teta izquierda ha sido la pasta que te has dejado en la cuenta del hotel donde vivías o pasabas los globos y sus consiguientes bajones, que para ti debe ser lo mismo. Teniendo en cuenta que tenías una mansión en Los Ángeles y un apartamento en Nueva York ¿para que coño vivías en un hotel, alma de cántaro?, ¿tan espectaculares eran los pedos que olvidabas el camino de vuelta a casa?. Nena, pues haber programado el GPS del móvil. O mejor, haber cogido un taxi, que teniendo en cuenta la repercusión mediática de tus pedos seguro que hasta el taxista más tonto sabía donde vivías. Ay tonta, si en el fondo eres una ingenua cari, si hasta el pelo se te ha oxidado de lo intrínsecamente rubia que siempre has sido. Que lastima, con la ternura que provocaste con aquellas fotos que te sacaron en el centro de rehabilitación de Utah, leyendo aquel libro al revés. Supongo que debiste cansarte de intentar meterlo en el reproductor de DVD y decidiste abrirlo para ver que contenía. En fin, querida amiga, de rubia tonta a rubia tonta, de proyecto de mamarracha a mamarracha congénita, de marica quebrada a mariliendre en la quiebra, contrata un asesor, un domador y un taxista, el primero para que te controle los gastos, el segundo para que te de unas ostias cuando se te vaya la olla y el tercero para que te lleve de vuelta a casa cuando pierdas el conocimiento. Si, a esa que ya no tienes.


Fuentes inspiradoras: lindsay lohan, blogcorazon y newsoftheworld.