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Falacias virales


¨Los videojuegos no tienen ninguna influencia sobre los niños. Quiero decir, si el PacMan hubiese influenciado a nuestra generación, estaríamos todos corriendo en salas oscuras, masticando píldoras mágicas y escuchando músicas electrónicas repetitivas¨

Kristian Wilson, portavoz de Nintendo*.


*Aunque originariamente atribuida al señor Wilson, esta frase fue en realidad un chiste del humorista Marcus Brigstocke.


Es lo que tiene Internet, la información no fluye, se corre en nuestra cara a la velocidad de la luz; pero nadie dice que la información que recibimos es real o no, tampoco tenemos la capacidad de saber quien la pone ahí para que nosotros nos la topemos. Lo bueno y lo malo de Internet es que tanto los bueno como los malos podemos hacer uso de su poder para informar o informarnos, para manipular o ser manipulados. Esto de la red es como una novela de espias de los años ochenta pero al alcance de cualquiera. Cualquiera puede ser el agente de inteligencia o contrainteligencia. Por eso ahora más que nunca debemos ser capaces de distinguir el grano de la paja. Para muestra un chiste que se convirtio en un hecho real y comprobado. Era tan goloso. Vamos como la nocilla en el coño de la fan de Ricky Martin, así de goloso. Si somos tan permeables a la hora de creernos chorradas como está, ¿quien nos dice que no damos por verdades irrefutables mentiras a gran escala con las que unos y otros nos bombardean?. Toda cara conlleva una cruz; todo privilegio conlleva un sacrificio. La información nos hace libres, depende de nosotros que esa libertad no lleve aparejada una esclavitud. Nunca debemos de dar por hecho todo lo que leemos, a veces la respuesta más lógica a un problema no es la más adecuada, sólo la más lógica; pero nadie dijo que el mundo y la realidad responda a una lógica determinada. La verdad, como la locura, se establece por comparación; pero, ¿quien dicta la norma?.